Microsoft ha propuesto una serie de medidas para resolver una investigación antimonopolio iniciada por la Unión Europea (UE) en 2020, tras acusaciones de que la compañía vinculaba de manera injusta su aplicación de videoconferencias Teams con sus suites de productividad Office 365 y Microsoft 365. La Comisión Europea había señalado que esta práctica podría haber distorsionado la competencia en el mercado, favoreciendo a Teams sobre sus competidores.
Para abordar estas preocupaciones, Microsoft ha ofrecido vender sus suites de Office 365 y Microsoft 365 sin incluir Teams, a un precio más bajo que las versiones que incluyen la aplicación. Además, la compañía ha propuesto mejorar la interoperabilidad de sus productos, permitiendo que aplicaciones rivales integren funcionalidades de Teams y accedan a datos de mensajería de Teams para su uso con soluciones competidoras. Estas medidas estarían vigentes durante siete años para los precios y diez años para la interoperabilidad.
La Comisión Europea ha expresado su intención de dialogar con rivales y consumidores antes de llegar a una conclusión definitiva sobre la aceptación de estas propuestas. De ser aprobadas, se cerraría la investigación y Microsoft evitaría una potencial sanción. No obstante, si la empresa no respeta sus promesas, podría ser penalizada con hasta el 10% de su ingreso anual a nivel mundial.
Esta situación recuerda a un caso anterior en el que Microsoft fue multada por prácticas anticompetitivas relacionadas con su reproductor de medios Windows Media Player. En ese caso, la UE impuso una multa de casi 500 millones de euros y ordenó a Microsoft ofrecer una versión de Windows sin el reproductor de medios.
